Robots cada día más reales y parecidos al ser humano
Robots... la mera palabra evoca y hace pensar en cientos y cientos de películas, novelas y obras de muy diferente contenido pero siempre con la idea de un robot imitando al ser humano, de siendo cada día más parecido, más semejante a lo que somos y lo que hacemos.
La industria robótica ha recogido el guante y en los últimos años ha abandonado los diseños funcionales y a menudo mastodónticos por otros mucho más "reales" buscando la semejanza con el ser humano. Es más que posible que una de estas razones sea la búsqueda de financiación y notoriedad (no es lo mismo mostrar un montón de hierros que un diseño similar al que todos tenemos en mente al hablar de robots), pero sobre toda esta idea nace la sensación narcisista que suele acompañar todo lo que lleva a cabo el ser humano.
Poco a poco los rostros humanoides comienzan a llenar las ferias de tecnología. Las actividades humanas (cantar, hablar, expresar sentimientos en el rostro) son cada vez más frecuentes en este tipo de diseños, y parece claro que una de las principales misiones que suele tener cada presentación es hacer partícipe a los medios de comunicación y la sociedad en general de lo "parecido" y lo "real" que es el modelo que se está mostrando.
El debate, sin embargo, está por llegar, pues ¿qué necesidad de crear un ser humano artificial? ¿Deben parecerse los robots a sus creadores hasta en apariencia?
Como dirían... ¿sueñan los androides con ovejas eléctricas? En resumen, el principio del futuro está aquí, y tiene forma y rostro de hombre... de robot.

